Liliana Heer

Diálogos

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©2003
Liliana Heer

 

 

 

Entrevista a Liliana Heer
Por Angela Vitale y Florencia Vidal Domínguez
LECTURA LACANIANA  www.lecturalacaniana.com.ar


1-¿Cómo fue su inicio en la escritura?

L.H. Impensado. A diferencia de la práctica psicoanalítica, producto de numerosos años de estudio, análisis, supervisiones y seminarios, la escritura floreció de repente, se impuso como acontecimiento.

2- ¿Qué la llevó a la literatura?

L.H. Podría volver a contar la anécdota de mi segunda infancia escribiendo cartas para amigos como un Cyrano travestido o hablar de los años de  Dictadura y la necesidad de tener un balcón en mi cabeza. Hoy prefiero pensar en el plus de intensidad proliferante que me caracterizaba y encontró gozne acotando el culebrón, inventando otras historias.

3- Ud. Dice: estoy narrando el arco iris del malestar, con una economía de lenguaje, ¿cómo es este narrar?

L.H. Los textos sin muletas crean lectores aventurados. Adiós a los rituales explicativos, las modas, el lugar común. La idea es narrar el intervalo, la disonancia, lo imprevisible, ir más allá del sentido.

4- “La herida se abre y se cierra para evitar la cicatriz”. Este presente perpetuo de memoria sin sutura es un gran invento narrativo de Liliana Heer, una invitación a comprender el advenimiento de un mundo diferente. ¿Cómo pensar este presente perpetuo?  ¿Y esta memoria sin sutura?

L.H. Mientras la herida despierta ecos pulsando la inmediatez, la cicatriz contiene fijeza de representación; cuenta lo que ocurrió, pertenece a los informes forenses, es generalizable y al serlo dice menos de lo que dice. Justamente estoy concluyendo Capone en Septiembre, un poema en el que dos cicatrices –de Scarface y de Angie- tienen valor de causa.

5- Los viajes provocaron también cambios en su estilo, ¿cómo definiría su estilo de escritura? ¿Qué herramientas utiliza? ¿Dónde escribe?

L.H. Al viajar alterné con otras lenguas, otra música, además del extraño fenómeno de pliegue que se opera al volver, esa condensación disponible sólo por fragmentos, comparable a la intensidad de un sueño vuelto comodín.
 
Si bien considero a la belleza una maldición semántica, suelo escribir bombones envenenados. “De lo terrible lo bello no es más que ese grado que aún soportamos", decía Rilke.
                                                                               
Recuerdo un texto cuyo plot clama por un antídoto: “Las Milesias” de Marcel Schwob. En él, la vejez asociada a la fealdad lleva a las vírgenes de Mileto a quitarse la vida; una por una, las novicias se cuelgan de altas vigas la noche previa a su unión con el Señor. Suspenso, pesquisa, espejo deformante. Armen el puzle o lean el relato. 

Lacan afirma que en la estructura del campo enigmático hay un “no-toquen-lo-bello”, óptica de fractura de la juventud más plena, similar al horror de las vírgenes suicidas.


6- En Ex criaturas profanas Ud. Dice: “La miró caminar con el atado sobre la cabeza y el revuelo de su pollera corta siguiendo una y otra pierna.” ¿Qué algo mejor, puede ser la descripción de una mujer? Hay otra definición a lo ¿Qué es una mujer?

L.H. Creo que hay muy buenas descripciones. En Retrato del artista adolescente, al igual que en Giacomo, esa mujer a quien el protagonista “alma” es un pronombre: Ella. “¿Quién? Un pálido rostro envuelto por espesas pieles olorosas…” También Gabriel, protagonista del relato “Los muertos”, se pregunta qué símbolo representa una mujer en las sombras escuchando música; imagina que si hubiera sido pintor pintaría ese enigma. Al acercarse reconoce a “su” mujer -deleitada en su propio goce- y no le alcanzan las palabras, necesita inmortalizar el gesto: la pasión suspendida. Se podría pensar el nombre mujer como enigma que evoca al ser y vuelve la respuesta un acto.

 7- Definen su escritura como: sin red, caligrafía del vacío, interpelación cáustica de mitos, supersticiones y creencias; es difícil permanecer inmune al vértigo de lo que leemos. ¿Qué característica tiene este escribir sin red?

L.H. Es un estado de indefensión, de no-saber, de turbación. Fuera del malabarismo de la duda hiperbólica, “la farsa de don René” como alude Bataille al saber previo sin perder jamás la calma.

8-¿Cómo se formó “Autopistas de la palabra”? -¿Fue su manera de hacer confluir el psicoanálisis y la literatura?

L.H. La crisis de 2002 impulsó el pasaje de un grupo de discusión teórica -un cartel del que era más uno, integrado por Arturo Frydman, María Moreno, Nicolás Peyceré y Fernando Murat- a las Jornadas de Literatura y Psicoanálisis. Autopistas de la palabra fue un intento de apropiación del legado creativo para pensar la Argentina actual utilizando el pasado como brújula. La obra de arte hace hablar, incita a la proliferación y a la vez implica un desafío porque escapa a ser definida. ¿Qué le hace decir a un psicoanalista? Para Freud, el arte es una formación del inconsciente, en tanto Lacan la inscribe en el registro de la producción, del objeto.

9- ¿Qué relación establece entre la práctica del psicoanálisis y la práctica de la escritura?

L.H. Una relación asintótica, siempre al borde del encuentro, que reproduce la fórmula del “no existe”.

10- Nosotros encontramos en la EOL una orientación, la orientación de J.A. Miller. Para nosotros es una escuela creativa y de investigación en el psicoanálisis en intensión, el pase y el psicoanálisis en extensión. Dado que usted estudió psicoanálisis -¿Que la llevó al análisis lacaniano? ¿Que encuentra de distinto en la EOL para desarrollar su práctica de analista?

L.H. Mi acercamiento a Lacan se originó en la atracción por su escritura. J. A. Miller es desde varios ángulos un Uno providencial, sabe de la inspiración, es maestro en gradientes de tiempo. Supo “aprovisionarse” -como el mismo lo enuncia- de Lacan y de innumerables otros saberes. La EOL es una comunidad que se distingue al menos por tres rasgos esenciales: el intenso work in progress investigativo de los conceptos fundamentales, la oportunidad de transmitir experiencia a través del pase y el conceder un lugar privilegiado a las manifestaciones artísticas.

11- El análisis lacaniano, ¿incide en su escritura y sobre su forma de encarar la escritura?

L.H. Sin duda incide por varias vías no directas. Me interesa en especial el corte, la pausa, ciertos detalles, el montaje, hacer funcionar la resonancia; conducir la trama de tal modo que en los personajes devengan transformaciones impensadas. Volviendo a una pregunta anterior, la economía de lenguaje a la que me refiero es consecuencia de una voluntad –nitzscheanamente hablando- de matematisación.

12-¿Cómo considera la práctica de la escritura y la práctica del psicoanálisis? ¿Incluyendo la política o por fuera de la política? ¿Son ascéticas?

L.H. La caída de los ideales no puede no llevar a despedirnos de la pureza; en esa línea, me resulta difícil imaginar el fuera de la ficción política.

Liliana Heer nació en Esperanza, provincia de Santa Fé. Es escritora, psicoanalista y crítica literaria. Publicó Dejarse Llevar (relatos 1980), Bloyd (novela, Premio Boris
Vian, 1984), La Tercera mitad (novela, 1988), Giacomo. El texto secreto de Joyce (ficción crítica, 1992) en coautoría con J.C. Martini Real, Frescos de amor (novela, 1995), El sol después y Hamlet & Hamlet (2011) entre otros.
Escribió “Dibujar un elefante en base al recuerdo de los mirlos”, cortometraje dirigido por Rubén Guzmán y  "Macedonio Para empezar aplaudiendo", pieza teatral. Dirige -junto al psicoanalista Arturo Frydman- las Jornadas de Literatura y Psicoanálisis: Autopistas de la Palabra que se realizan en la Biblioteca Nacional desde el año 2002.
www.lilianaheer.com.ar

 


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