Liliana Heer

Narradores

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Liliana Heer

 

 

De un glosar redudante, Roberto Retamoso, Ensayo crítico.
Rosario, Editorial Fundación Ross, 2019

Un decir clandestino
Por Liliana Heer



El sueño trabaja sí, pero más que al modo de un obrero o un artesano -cuya labor exige del cálculo y la repetición mecánica-, al modo de un poeta.

Roberto Retamoso

“¿Qué es la vida?... ¿Qué es una vida, mi vida?...”

Del universo al campo de batalla, un arpegio inaugura los inquietantes sentidos del vivir. Escritura fértil, sólida, sus cielos no se detienen en una sola tecla, proliferan. San Agustín se preguntaba: Qué disposición más fructífera podría haber tomado Dios con respecto a las Sagradas Escrituras sino que las palabras puedan ser entendidas en diversos sentidos.


Abrazar, ser abrasado: las letras juegan, persuaden, convencen, aciertan en sus pliegues. Roberto Retamoso brinda un festín de lengua: Sola fide, sola litera: la fe es fe en la letra.


¿Y el acechar? Únicamente las metáforas muertas nos atrapan, atrapan porque el lenguaje es un viejo testamento. Igual que en Finnegans Wake, el soplo creador está en el resumidero de residuos, en el estercolero de la cultura. Demoler el postre de las costumbres, partir lápidas, inyectar vida a la metáfora agónica.

Una mansedumbre impaciente nos atrapa.

¡Por favor, que nada me aparte del suspenso, de ser suspendido en ciertos autores como JuanEle, como Saer-, autores con quienes converso en alta y baja voz -parece decirnos RR. Converso como ellos mismos conversan, como el que se sumerge y transita el río malabar saboreando sonidos, colores, sombras, pertenencias, suposiciones. Palabras nombres, acento del pensar los provocativos efectos de acceder al territorio de semidioses. La máscara y el rostro; el misterio de las analogías, las fijaciones, los devenires de una tierra descosida.

R R cava distancias, reflexiona, atraviesa -en la primera parte de este libro- el carozo de algunos significantes amos.

Semejante a un trueno, el CUERPO recoge calor de la comuna, acaricia ripios, zumba, chispea. Bien hace en hacerse acompañar por la voz. Pero entonces, ¿qué sería el alma?, ¿un maniquí, un doble, un reflejo, el Totengeist o espíritu de la muerte?
¡Momento!, sin prisa, hay variedades.
El cuerpo Político o cuerpo público es un teatro, simultáneamente el cuerpo de espectadores espera la actuación para existir como un solo cuerpo.
Nunca se sabe. Nunca se sabe lo que puede un cuerpo -escribe Spinoza.

En De un glosar redundante, leemos: “Si el cuerpo es la sede de la memoria: ¿de qué forma ésta se graba en el cuerpo?... Sin duda que por medio de incisiones, de incisiones materiales, corporales…cicatrices ... marcas invisibles. Pero no por ello ilegibles. Esas marcas trazan, en nuestro cuerpo, la historia que nos constituye, el linaje que nos configura”.

Engañar a la lengua, desmentir la etimología, ¿cómo aguantar la mordida a los nombres propios, esa masa ebria que no pide otra cosa que gozar? No te comas la lengua, el deseo pasa por ella. “Si tu dis quelque choice, se la pass par la buche; or tu dis un charriot, donc un charriot pass par ta bouche.”

Recuerden la zancadilla a la bailarina, “Soy una mujer de mundo”, gime Celine al anochecer en sus textos plenos de puntuaciones, jadeos, gritos obscenos. Cut up para abrir sin descubrir ningún órgano, solamente llagas, desviación, desgarro.

De espaldas al platonismo, RR plantea la transformación, la Política del mejor que decir es hacer, mejor que prometer es realizar, como decía Perón en su real apuesta al plato lleno. Consigna enunciada con alegría nietzscheana: volver a volver. “El peronismo persigue, de tal modo, una paradoja: practicar una revolución desde dentro y no desde fuera del sistema./ El peronismo propone (se propone) una comunidad organizada./ Se trata de un Ideal, de una Utopía./ … Un nuevo orden que sea no destrucción, destitución, de un orden instituido, sino su re-creación”.

He llegado a Addenda Apostillas de un análisis

Recorro páginas con creciente pasión, el texto lanza numerosos señuelos, uno me atrapa “El deseo es al erotismo lo que la luna es a las mareas.” Inmediatamente, Historia del ojo vuelve a mi memoria. Pienso en la verdad vuelta mentira pues la mentira es la verdad de la literatura. Sonrío, sonrío más, un placer glacial acompaña el cruce Glosas-Percusión, un florido party: partición, ritual, partida.

FLUENCIAS y en el fluir, que es también un volver a ir, renacen dos escritores. “Como un espejo que pudiera, incluso, superar la dimensión del tiempo, ya que la sintaxis de JuanEle también refleja la sintaxis de Saer. / En esa reflexividad, en esa especularidad, no hay un ente que, en el espejo, devenga reflejo: no hay antes ni después, porque ambas sintaxis co-existen en el tiempo./ Son, en tal sentido, literalmente a-temporales.”

RR es un autor de largo aliento, como quien apunta con un revolver, dispara sobre crímenes de la literatura haciendo hincapié en modalidades, semejanzas, diferencias. Mientras el Erdosain de Arlt mata sin motivo -cuando su víctima no puede defenderse- constituyéndose a través del crimen, Martín Fierro y Juan Moreira matan jugando(se) la vida en cada enfrentamiento.

RR dispara también sobre Borges, Macedonio y las vanguardias poéticas con su mejor estilo de consagrado crítico. De un glosar contiene esas claves, ustedes las encontrarán.