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Liliana Heer lee en la Casa de la Cultura 2024 la historia quiere plumas cara a cara con lo inevitable mejor fingir fingir negligencia reprochar tiene visos patéticos los egos periféricos son inhallables un regocijo gemelo a esquiar en Grenoble el mito es un habla que destila ecos entreabre diálogos a contraluz renueva el mundo de los sentidos voces portadoras de presagios combaten por segundas versiones el polimorfo universo de la sugestión se multiplica dicen que lo mojado en descenso se convierte en sal el ardor al subir es amargo si algo se endereza sabe agrio cuando se ablanda se torna acre de la cosecha procede la cábala del music hall cautela puedo hacer sonreír mediante cortocircuitos el tiempo pasa y llegan las traiciones algunas veces heredar un animal implica heredar un acertijo matarlo sería una opción indigna aunque razonable en caso de extremo arrebato morir para deshacerse de la bestia se aproxima a una conducta doblemente reactiva ¿habrá que resignarse transigir a una convivencia intempestiva? si el lector lame la anécdota el óxido cobijará su parietal esa mínima porción del hemisferio inspira órganos sensoriales y kinésicos oscilar entre placer e indolencia palabra espacio palabra júbilo espasmo de letras Timbal el poeta iracundo no acaricia oídos sus letras están de pie ágiles tropas resueltas a disparar durante la marea baja el rugido del océano se paraliza las zonas claras cambian de forma podría decirse que el aire ha dejado de respirar y las nubes eso es bien sorprendente las nubes se tornan humildes peces atrapados manchas opacas en un cielo gris cáliz y caracolas razado anguloso género adivinación la historia parece repetirse como todas las historias poco importa el motivo cuando está al alcance de cualquiera virar hacia el original hurtar aliento y seguir
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